La bellota de la encina determina el sabor de los productos ibéricos y del jamón.
La dehesa está formada por extensos bosques claros de encinas y alcornoques, donde también abundan las hierbas aromáticas como el tomillo y el romero. Este hábitat, del que el cerdo ibérico siempre ha formado parte, le proporciona una alimentación rica y equilibrada que resulta clave en la calidad organoléptica de su carne. El alimento básico e imprescindible en la buena crianza y alimentación del cerdo ibérico es la bellota (fruto de encinas y alcornoques), complementado con la hierba de los pastos, las leguminosas silvestres y los frutos de las gramíneas. Pero es la bellota de la encina la que determina el sabor de los productos ibéricos y especialmente el del jamón..
El cerdo ibérico se siente atraído por la bellota, gracias a esta atracción el animal conseguirá su engorde final y la grasa suficiente para alcanzar el nivel de infiltración intramuscular y dar al jamón ibérico ese aroma y sabor tan apreciado. |